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¿Leyeron la lectura de hoy? Dice así: <<Se acerca Pedro hacia Jesús y le dice: “Tu sabes que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido”.  Jesús respondió: “Les aseguro que el que haya dejado casa, hermanos y hermanas, madre y padre, hijos o campos por mí … >>Mc 10, 28-31

¿Leyeron bien? ¿Se olvidó de algo Jesús? Quizás a alguno le gustaría que también apareciera la palabra “esposa” o “esposo”, pero no, no aparece. ¿Jesús se olvida de mencionarla? Ustedes que piensan  ¿Por qué no la menciona?

No la menciona porque Jesús ya había dicho muy claramente: “Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne” Mt. 19, 4-6. Esposo y esposo ya no son dos, sino uno solo. Ambas lecturas, la de Marcos y la de Mateo, son muy parecidas. Porque la misión del matrimonio es el matrimonio mismo, es darse vida el uno al otro, es dar la vida el uno por el otro.

También hay que leer bien, la lectura habla de dejar a los hijos. No cuando son pequeños, sino cuando tengan la madures de dejar ellos el hogar. Y los padres, el matrimonio,  deben estar dispuestos a soltar a los hijos, debe estar preparado para afrontar el momento en que se vayan del hogar. Los hijos son fruto del matrimonio, pero no son propiedad privada de los padres. La misión de los padres es prepararlos para que ellos tomen sus propias acciones con responsabilidad. Hay muchas parejas que se desviven por sus hijos, y está muy bien, pero en ese proceso descuidan sus matrimonios. Se trata de hacer un equilibrio entre las dos cosas.

Siendo uno, deben salir juntos a la misión. Siendo uno deben acompañarse en las búsquedas y proyectos. Siendo uno deben soñar juntos y trabajar hombro a hombro para hacerlos realidad.

¿Entonces los matrimonios no tenemos recompensa? Claro que sí, la recompensa es el mismo matrimonio, la recompensa es nuestra misma pareja, la recompensa es el tener una persona que te ama y confía en vos.

¿Qué les parece?

Andrés Obregón